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martes, 18 de enero de 2011

Bibliotecas que enmarcan aberturas

Para los amantes de los libros, las habitaciones de la casa siempre lucirán un poco desnudas en ausencia de libros.  La madera de la biblioteca y los libros nos aportan una cuota de calidez y la sensación de un ambiente bien vivido. 

 

En casa, una de las bibliotecas de mi abuelo ocupa toda una pared de mi escritorio, con libros, revistas, albumes de fotos, y algunos adornos.  La tapa superior de mi escritorio de cortina, poco a poco, se ha ido convirtiendo en un estante improvisado para alojar las últimas adquisiciones.  Hay libros y revistas sobre la mesa ratona del living, un par de novelas sobre las mesas de luz en el dormitorio, una pila en el dormitorio de huéspedes.  En la baulera se apilan varias cajas repletas de libros y comics esperando que encontremos una o dos bibliotecas más.  


Siempre ha resultado difícil encontrar bibliotecas de buena calidad, agradables a la vista, accesibles para el presupuesto.  Es uno de los muebles que, usualmente, busco y miro cuando recorro las casas de antigüedades.  El precio de las bibliotecas, los módulos Thompson y los escritorios de cortina me han servido, a lo largo de los años, como valores de referencia respecto de la inflación, como comparación entre los distintos tipos de monedas con los que hemos convivido, etc.  Su valor en dólares se mantiene prácticamente inamovible desde hace unos 20 años.

   
 
¿Quién no ha soñado con sumegirse en la novela y escapar hacia otros mundos?  Mi sueño también es tener un rincón de lectura secreto, alejado del mundanal ruido, donde nadie interrumpa la lectura del último tercio de la novela.  Al llegar a esa instancia, quiero arrellanarme en el sillón y no levantarme hasta llegar al punto final.

 

Después de terminar de ordenar el cuarto de huéspedes, nuestra próxima meta es incorporar metraje de guardado para libros.  Aún no hemos decidido si buscaremos una pieza antigua, una biblioteca nueva, si será de madera, melamina, MDF o simplemente instalaremos estantes con ménsulas.  Casi seguro, tendrá puertas en su parte inferior para guardar vajilla o esconder los equipos: server, impresora, routers, Xbox, controles remotos, y todos los cables que  la tecnología aún no ha logrado eliminar.

 

¿Dónde? ... donde podamos.  Las alternativas más viables son a los lados de la puerta ventana del dormitorio, bajo la ventana del cuarto de huéspedes,

   


... enmarcando la doble puerta que conecta mi escritorio con el living comedor, 

 


... o sobre un tramo de pared, de unos 0,80 cm por 0,30 de profundidad, en el living.  Es un espacio que parece destinado para biblioteca  ya que al quedar escondido detrás de una de las puertas que van hacia la cocina, cuando ésta está abierta, no parece apto para otro destino (excepto un cuadro).
 
 


En búsqueda de más espacio para la etapa siguiente (cuando nuestras respectivas madres decidan librarse de todos los libros que les hemos dejado en consignación), la alternativa desesperada, será colocar estantes sobre las puertas del hall distribuidor, aprovechando la gran altura de los techos.  Lo mejor sería poder hacer algo así y no dejar ninguna pared del hallcito destapada.


Si tuviera una cocina grande, este diseño sería ideal para acomodar los libros de cocina y decoración, a las puertas de la alacena.


Y todo esto, sin perder de vista, que estamos buscando mudarnos ... con lo cual, toda nueva incorporación tiene que ser en medidas bien standard, en módulos que nos permitan reubicarlos fácilmente en las nuevas habitaciones o DIY bien desarmables de manera de aprovechar las partes para otros proyectos.

¿Cómo quedará utilizando materiales para construcción de andamios?


Fuentes: Better Home & Gardens, Martha Stewart, Country Living, HGTV, Chiswickwoodworking, Country Home, Traditional Home, JJLocations, Atticmag, DesignSponge, Houzz.
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