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sábado, 17 de marzo de 2012

Todo el pasado es prólogo, dicen ...

Este es un nuevo capítulo de la serie "Tu Espacio Hogareño" 

"Tu Espacio Hogareño" te brinda la posibilidad de mostrar rincones de tu hogar, "antes y después" de muebles, objetos y/o habitaciones, manualidades, bricolage, etc.  Sólo tenés que enviar un mail a DonDeHogar (click acá para ver la dirección) con el texto y las fotos. ¡Animate!

La publicación de hoy es un hito en la historia del blog.  Es la primera vez que un artículo está escrito por un lector y seguidor.  Stonebuilder nos hace partícipes de sus peripecias al mudarse a una casa con placares ya "tomados" y su recorrido hacia la conquista de nuevos espacios.


Sin más preámbulos, le cedo la palabra.  Con ustedes, la saga de Stonebuilder.


Todo el pasado es prólogo, dicen ...

Hace un tiempo me mudé al departamento que habitaba mi novia. Por supuesto, su ropa estaba instalada en los placares, por lo que, de común acuerdo, decidimos buscarle una solución al problema que no comprometiera sus espacios, y que resolviera nuestro dilema. 





Por lo tanto, mientras aguardaba por la solución "definitiva" opté por el camino del cobarde, esto quiere decir que compré uno de esos placarcitos hechos de caño y tela, mientras esperaba tiempos más propicios para colgar mi ropa.

De más está decir que esos "tiempos propicios" se convirtieron en casi 3 años y que el armario juntó polvo, porquerías en su techo y por sobre todas las cosas, juntó PESO (¿quién iba a suponer que las camisas y pantalones pudieran resultar tan pesados?).

Con lo cual, una noche (o ¿era tarde?) mientras estaba acostado, detecté que el barral de este mueble (que supongo que había sido diseñado para un peso verdaderamente inferior al que tuvo) claudicó, con un gran estruendo. Esto no hizo que yo me rindiera ante esta solución "temporal", pasé un caño por dentro del caño roto, a fin de mantener el ropero en funciones.

Tiempo después, las molduras plásticas que sostenían el barral en su lugar comenzaron a bandearse peligrosamente, pero las apuntalé con un par de largueros a fin de sostenerlas y distribuir el peso.

Pero hace cosa de una semana con un último estrépito, el placarcito chino que, durante 3 años, resistió mi ropa, nos abandonó.

Durante la agonía del placarcito, fui a ver cuanto saldría o comprar un placard o mandarlo a fabricar, topándome con que el placard que yo quisiera o es demasiado caro (si lo mandaba a hacer) o tenía que comprometer alguno de mis gustos y acomodarme al diseño de alguien más (si lo compraba nuevo, o compraba un placard antiguo). Precisamente por eso, dejé volar mi gen constructor y diseñador.


 
 
Pensando, primero en construir un simple perchero, y después lanzándome con cierta audacia, a construir el mueble que necesitaba.

Antes de comenzar con esta parte del post, debo decir que yo suponía que tenía alguna idea de carpintería, que tenía alguna idea de proporciones y que me disponía a la construcción de un mueble SIMPLE.

Dios, ¡¡¡¡¡¡¡qué equivocado que estaba!!!!!!







Comencé por ponerme a averiguar tamaños de  las placas de melamina y a diseñar el esquema del placard y los cortes de madera que debía hacer. Terminé optando por un placard de 2,10 de alto por 1,20 de ancho, por 0,50 de altura pensando que eso era un placard "normal".

Con las maderas sobrantes de la placa pensé en fabricarme un mueble para los zapatos ...

La realidad es que, si bien estuve piola en planificar todos los cortes dentro de la placa de melamina de 1,83 por 2,75, no tuve en cuenta el "pequeño detalle" de las vetas de la madera, por lo que el software de la maderera a la que concurrí estaba más que dispuesto a venderme 2 placas (una con un corte miserable). Después de resignarme a que no todas las planchas visibles iban a tener las vetas en el mismo sentido, -con lo cual, la calidad de carpintería profesional no iba a ser de la partida-, acomodamos todos los cortes en una placa.

La compra fue la siguiente:

1 placa de melamina de 1,83 x 2,75, cortada en:
  • 2 maderas de 2,10 por 0,50
  • 2 maderas de 1,20 por 0,50
  • 2 maderas de 1 metro por 30 cmts
  • 2 maderas de 75 x 30 cmts
24 hierros en forma de L
1 caja de tornillos de 1,5 cmts
2 rollos de tapacantos (color guatambú)
2 porta barrales
1 barral de 3 metros cortado en 2 pedazos de 1,20 y un sobrante de 60 cmts (que colocaremos en la cocina para colgar algunos de los cubiertos y accesorios)


Feliz con mi compra, enfilamos de regreso hacia mi casa, pensando que esto iba a ser coser y cantar.

Comenzamos llegando al garage y encarando la tarea de subir las maderas al ascensor hasta nuestro piso (ahí debería haber notado que lidiar con 2,10 mts de madera ¡no iba a ser fácil!)

Una vez instalado en casa (y después de haber bebido medio litro de agua) puse un ventilador, una mesita de picnic y un banquito y ....

... continuará!  (acá)











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