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miércoles, 21 de marzo de 2012

Todo el pasado es prólogo dicen... (Parte II)

Este es un nuevo capítulo de la serie "Tu Espacio Hogareño" 

"Tu Espacio Hogareño" te brinda la posibilidad de mostrar rincones de tu hogar, "antes y después" de muebles, objetos y/o habitaciones, manualidades, bricolage, etc.  Sólo tenés que enviar un mail a DonDeHogar (click acá para ver la dirección) con el texto y las fotos. ¡Animate!

Esta publicación es un hito en la historia del blog.  Es la primera vez que un artículo está escrito por un lector y seguidor.  Stonebuilder nos hace partícipes de sus peripecias al mudarse a una casa con placares ya "tomados" y su recorrido hacia la conquista de nuevos espacios.

Sin más preámbulos, le cedo la palabra.  Con ustedes, la segunda parte de la saga de Stonebuilder.



Todo el pasado es prólogo dicen... (Parte I)
... (sigue) 

¡MANOS A LA OBRA!

Comencé por tomar una tijera y cortar los tapacantos para las longitudes de los bordes de las placas. Simplemente se mide con el mismo rollo y se corta a la longitud deseada.



Acto seguido (ésto háganlo con un poco de ayuda), pasé la plancha caliente sobre el tapacantos, haciendo que la cola de carpintería debajo del tapacantos se fundiera y pegara contra el canto a disimular.

Una vez completados los cuatro bordes de la placa procedí a la parte más divertida de este proceso, tomé un cutter y eliminé el excedente de tapacantos, lo cual le da a la madera un acabado bonito.

Nota al pie (o bordes): Tiempo después, y luego de un par de resbalones mientras cortaba y que resultaron en rayones en los cantos, un personaje estrafalario que presta servicios en mi negocio (algún día si logro juntar otra experiencia para mencionarlo, lo haré, porque es herrero /carpintero / hacedor de vitraux y pastor evangélico) me mostró una herramienta especializada para este menester llamada formón, … es un hecho, el progreso siempre llega tarde. 






Una vez forrados los cantos de todas las placas, con la excepción de los costados de 50 cmts de los estantes, que no iban a quedar visibles, procedí a colocar los soportes para los barrales, el primero a 10 centímetros del tope superior y el siguiente a 1 metro del anterior (esto lo hice, por supuesto, en las dos placas de 2,10 x 0,50).







Acto seguido pasé a los estantes, en ellos puse las L para poder anclar los parantes, usé 4 por placa asegurándome de mantener los 90 grados en todo lo posible y finalmente ...

Ensamblé los dos estantes, éstos iban en el "techo" del mueble y el otro a 20 centímetros del piso.

Acto seguido, pusimos el placard de pie y notamos (un poco horrorizados) que el mismo se bandeaba hacia los costados. Descubrimos que ese movimiento lo hacía porque las placas verticales tenían una ligera curvatura, haciendo que el centro del placard estuviera a 1,25 de separación entre los parantes ... y porque la separación entre los parantes –tanto vertical como horizontal- era muy grande … debería haber habido un parante vertical en el centro y otro horizontal sobre el barral inferior, para reforzar la estructura.

¿Cómo íbamos a solucionar esto?

Después de debatirlo un poco, llegamos a la conclusión de que necesitabamos a) un destornillador más potente (mi destornillador eléctrico a durísimas penas podía con un par de tornillos antes de agotar su carga) y b) que necesitábamos una placa de chapadur en el fondo del placard, lo cual nos permitiría mantener 1,20 m uniforme en toda la apertura del placard, así como unos perfiles en forma triangular en cada esquina del placard a modo de refuerzo estructural.

 



Comenzamos por poner los triángulos en las esquinas del mueble, atornillándolos en 4 puntos (dos por cada perpendicular) con lo cual nuestro proyecto de mueble se volvió más rígido, después de eso comencé la parte divertida.

Tomamos la precaución de cortar el chapadur del tamaño de la parte de atrás del mueble, y después pusimos tornillos cada 15 centimetros, usando para esto el taladro/destornillador inalámbrico que me autoregalé de cumpleaños (mi señora hizo su aporte, ¡por supuesto!).  

Nota de la señora: de común acuerdo habíamos decidido no hacernos regalos de navidad ni de cumpleaños este año para así ahorrar y comprarnos una impresora/escanner color. … ¡otra vez será! ... ahh, él se autoregaló, ¿el mío para cuándo?

Una vez hecho esto, pasamos a ponerlo de pie, ¡el mueble quedó lindo!

Le pusimos los barrales (gracias al chapadur, podimos corregir la curvatura de los parantes laterales) y, por fin, 

¡el mueble terminado ante sus ojos!














El zapatero fue el mismo caso y el armado fue más sencillo, dado que al ser más chico, los laterales más cortos y tener más planchas horizontales era estructuralmente más rígido.

Bueno, gente, esta es mi "pequeña" historia de 3 años para armarme un placard ... o el primer módulo de nuestro vestidor.

Espero que les sirva, o por lo menos, les haya gustado...




     
 

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