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lunes, 17 de enero de 2011

Casas fuera de serie

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Mirando distintas páginas en internet este fin de semana, encontré la publicación de una casa en venta en el barrio Bridle Path, en los suburbios de la ciudad de Toronto, Ontario, Canadá.  Es una mansión, de esas que, la mayoría de nosotros, solo veremos en fotos o en alguna película.

   

La casa fue construida hace unos siete años por el arquitecto Joe Brennan y está situada sobre un doble lote de 1.62 hectáreas.  Son 3.716 m2 cubiertos.  Sobre un lote está edificada la casa, con 2.131 m2 y, sobre el segundo lote, conectado por medio de un túnel, encontramos el complejo deportivo, de 1.622 m2.


Cuenta con una cancha de tenis reglamentaria cubierta, una cancha de bowling y una pileta cubierta con trampolín y tobogán.  El túnel que conecta ambos edificios se aprovechó para instalar un putting green para las prácticas de golf.  

¿Por qué un túnel?  Recuerden que la propiedad está en Toronto, donde los inviernos son crudísimos.   La mayoría de los edificios de  la ciudad están interconectados al sistema de transporte y entre ellos por medio de pasillos, galerías comerciales y shoppings subterráneos.

  

También se lucen un micro cine, 13 baños, y un jardín de invierno de 14 metros de altura.  Los cielorrasos de las habitaciones en la casa principal tienen 5.8 metros de altura.  Dispone de un garage con capacidad para estacionar 8 autos bajo techo.


Está en el mercado, a la venta por CAD 26.8 millones.

Todos los ambientes tienen excelente luz natural, multiplicidad de puertas ventanas de vidrio repartido y banderolas, de piso a techo, con extraordinarias vistas al parque.

En la planta baja, encontramos el gran salón, comedor, biblioteca, cocina, desayunador, office, sala de música, el cine y un dormitorio para huéspedes con baño en suite.

  

  



En el gran hall de doble altura, con techo vidriado, vemos canteros con plantas de interior y árboles, una escalera caracol en hierro que conduce a la galería del primer piso, y en su base, un estanque para peces.  No se pierdan el detalle del LCD emplazado en uno de los canteros, frente a la mesa y sillas.


 

 
 

La escalera principal con su baranda imponente, pero a la vez, liviana a la vista, es un elemento decorativo más en este sobrio y elegante hall de distribución.  La misma baranda de hierro forjado se continuará en el hall del primer piso y a lo largo de la galería que balconea sobre el hall de planta baja.



En el primer piso, se distribuyen el dormitorio principal con su sala de estar, dos vestidores y baño en suite; 3 dormitorios con sus respectivas salas de estar y baños en suite y un family room con salida a la terraza.

 

 

 



El complejo deportivo aloja la cancha de tenis, la pileta, un gran salón con kichenette y dos suites privadas en el primer piso.



 


¿Cómo resistirse a semejante oferta?  Piensen en los costos de mantenimiento, limpieza, calefacción o impuestos.  En este último rubro, el gasto anual asciende a CAD 115.341, a razón de CAD 316 por día.

Fuentes y más información: acá, acá, acá y aquí.


viernes, 14 de enero de 2011

El equipo para picnic

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Preparando las notas sobre las bicicletas (hay otra más en las gateras), recordaba mis épocas de adolescente.  Allá lejos y hace tiempo, la bicicleta era mi medio de transporte favorito para ir y venir los fines de semana.


  

Cada tanto, me gustaba pedalear hasta el predio de Santa Catalina (declarado Lugar Histórico Nacional en 1961 y, en proceso para ser declarado Reserva Natural Provincial), donde hoy están el cementerio, conocido en la zona como el cementerio de los disidentes (protestantes) y la facultad de Ciencias Agrarias de Lomas de Zamora, y que fue el primer lugar de asentamiento de mis antecesores escoceses cuando desembarcaron por estos pagos, allá por 1825.  Es un lugar sumamente arbolado, casi de campo; el cementerio tiene ese aire a campiña que invita a caminarlo lenta y pausadamente, absorbiendo su historia, imaginando las historias de amor o las angustias ante las pérdidas tempranas que se intuyen en las palabras labradas en las lápidas que aún están legibles.

  

¡No se preocupen!, ya dejo de divagar y llego al picnic.

Como les decía, en ese época, me conformaba con subirme a la bici, prepararme un pebete de jamón como snack, llevarme un buen libro para leer recostada en el pasto, y contaba con llegar de vuelta a casa en horario para el té.

Hoy, cuando planeamos una salida así, planeamos un picnic, es un acontecimiento y ya no viajamos tan liviano.  

Nuestro equipo "a dos tapas":

La canasta de dos tapas: La encontré en mi baulera cuando me mudé a uno de mis departamentos, polvorienta y con alguna mancha de pintura (que aún conserva).  Nada que no se pudiera remediar con agua y un cepillo.  Puedo resistir la tentación de comprar una canasta, difícilmente me resista a una canasta abandonada a su suerte.  


Practiquísima y ... aparentemente sin fondo, por su increíble capacidad de carga.  Para picnic o de vacaciones, si viajamos en auto, es casi siempre de la partida. 

La mesa nos la regalaron esta última navidad.  Aún no la hemos estrenado.  Así se ve cuando está plegada.  Se guarda en un espacio mínimo, se puede colgar fácilmente y siempre viene bien como mesa auxiliar o superficie de apoyo de emergencia.  No estoy convencida 100% que sea práctica para llevar en el baúl del auto porque tiene una forma extraña y ocupa mucho lugar.

 

Un par de jarros térmicos, el termo, un set de platos y cubiertos de asado.  No, el pelapapas no es parte del juego de cubiertos.  Pero, dondequiera que voy, me gusta llevar un pelapapas.  Es uno de esos utensilios que extraño cuando no tengo el mío, y  no me llevo bien con los cuchillos para esa función.  Así que, le encontré un lugarcito allí.  Así me aseguro de no olvidarlo en casa cuando salimos.  ¿Qué hombre se olvida los platos del asado?  (es una cosa menos que debo recordar yo).

   
Los clips de las manzanitas con hojas verdes, para sostener el mantel y evitar que se vuele, los compré hace muchos años en una liquidación de Crate and Barrel.  Al ser brochecitos sirven para cualquier mesa o mantel, y no se rompen tan fácil como los clips que se agarran del borde de la mesa.

El segundo kit de picnic fue un regalo.  Es una canasta más adecuada para el baúl del auto y para la hora del té.  Contrariamente a lo que parece, es sumamente liviana.

 

Trae un juego de platos (son muy chicos para asado y grandes para las tazas), tazas (sin plato!!!), y cubiertos para cuatro personas, un abridor bastante completo (no es la Victorinox, pero se defiende) y una funda térmica para una botella más chica que nuestro termo.  Queda algo de lugar disponible para un par de tupperwares, el mate, y otros accesorios.

Estoy tentada de cambiar la vajilla de loza que trajo la canasta por sus equivalentes en melamina y agregar unos vasos.  ¡Más vale prevenir que curar!  ¿Quién quiere ensombrecer un picnic con platos rotos?


Faltaron para la producción fotográfica (porque esta fotógrafa, sin una escalera, no alcanza el estante donde están guardados), el calentador de agua (que se conecta en el encendedor del auto) y los dos termos de boca ancha.  Son similares a estos:

      
    
 http://www.coleman.com/coleman/home.asp
Monstruitos todo terreno.  Cuando viajamos al sur, la noche anterior pusimos agua y jugo en el freezer, en recipientes que cabían en los termos y fácilmente desmoldables.  Minutos antes de partir, desmoldamos los cubos de agua y jugo, los pusimos cada uno en su termo y completamos la capacidad con agua y jugo bien frío de la heladera.  En realidad, el jugo lo congelamos en su mismo tetrabrik y luego lo "pelamos" ... pero es más fácil si no hay que cortar el envoltorio, etc.  Mantuvieron la bebida bien fría hasta bien entrado el día siguiente, con cruce por la ruta del desierto incluído.

Hace poco, fuimos a la costa por un fin de semana y decidimos no llevar la heladerita (a decir verdad, nos olvidamos de ir a buscarla a la casa de mi hermana -es un bien compartido).  Usamos el termo más grande para llevar algunas cosas que requerían frío (para no perder tiempo allá con compras).  Con un poco de paciencia y jugando, como los chicos para ver qué cabe dónde, metimos: tres botellitas de yoghurt bebible, dos paquetes  de salchichas (de 3), un paquete de queso Philadelphia y dos provoletas.  Para mantener mejor el frío, las salchichas y el Philadelphia los congelamos previamente.

Al regreso, trajimos los restos del asado en bolsitas tipo ziploc ahí dentro.  ¡Y flor de guiso!

En la próxima oportunidad, tenemos que probar si podemos cocinar utilizando el parasol del auto y la luz del sol.  Según estos videos, necesitaré el parasol del auto, una cacerola negra con su tapa, una bolsa para horno, un par de piedritas o similar para que circule aire por debajo de la cacerola, un par de piedras y palitos para sostener el parasol, y un día de sol. ¡Se abre otra dimensión para los menúes del picnic!

¡Vean esto!









 


Si les interesa este tema, también se puede cocinar en un horno solar portátil, en el balcón, patio o terraza, con buen sol.  Más información.





  
  

miércoles, 12 de enero de 2011

Otra mirada de las cosas: bazar y cocina

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¿Qué ves en la imagen de la presentación del post hoy? 

Hoy les traigo un nuevo capítulo de esta sección que, cada día, me gusta más.  ¿Qué vemos cuando miramos las cosas?

La idea es compartir con uds., por un lado, usos distintos de utensilios que encontramos, usualmente, en la cocina y, por otro, elementos que tenemos en casa, o al alcance de la mano, que pueden transformarse en parte del decorado de la cocina.

Ralladores antiguos devenidos floreros.  Así nomás, como los vemos, con flores secas o de seda, o con un recipiente con agua en el interior para lucir con un ramo de flores frescas.  Si tuviera algún rallador como estos a mi alcance, creo que los luciría con orgullo así desnuditos ...


Un centro de mesa, en un abrir y cerrar de alacena, con una campana de vidrio para queso con su correspondiente tabla y el agregado de flores y frutas al tono. 
 

Colador esmaltado con velas esféricas. 

En el fondo del mueble bajo mesada, ¿encontraste una placa para pionono o una tartera con  algo de óxido, el esmalte saltado y no te animás a usarla para cocinar?.  ¡Reciclala!

Buscá tu receta favorita, los primeros dibujos de tu hijo, la letra de una canción o aquellas palabras que te motivan.  Imprimila (ampliala, si hiciera falta) sobre papel ilustración, pegala sobre el fondo de la placa y sellala con una o dos capas de poliuretano.  Varias de distintos tamaños, agrupadas, visten una pared en un santiamén.


La misma técnica se puede aplicar sobre una bandeja.  Si la bandeja es metálica, forrala con un lindo papel y, con la ayuda de unos imanes, convertila en un centro de mensajes magnético donde dejar recordatorios, colgar invitaciones, pegar fotos.  También podrías pintarla con pintura para pizarrón y dar rienda suelta a la creatividad en tiza.

 

A mí me fascinan las tablas de madera.  Pocas veces volvemos de una escapada de fin de semana o de las vacaciones sin una tabla.  ¿Cuántas necesito para cocinar?  Un par.  El resto tendrá suerte de salir de su escondite convertido en una tabla de quesos y fiambres cuando recibimos visitas o nos invitan a un asado.  El día que tenga una cocina más grande o un comedor diario, saldrán a la luz y serán las estrellas del ambiente.  ... con suerte, para ese entonces, también habré encontrado mi mesa de cocina de campo para hacerles compañía.

 

¡Otra vez ... bandejas! Los barrales  extensibles para cortina (o barra para visillos extensibles) son útiles para mantener las bandejas, pizzeras, tarteras, ordenadas en un espacio reducido.


Estas son excelentes ideas para mantener el escritorio ordenado: las tapas de los frascos se fijan con dos o tres tornillos (para darle mejor agarre y mayor resistencia cuando se gira el frasco para abrirlo) a un estante o la base de un mueble, dejando suficiente espacio entre ellos como para pasar la mano y sujetarlo.  Clips, banditas elásticas, chinches, manitos ... ¡la rebelión se ha terminado!
  

Hueveras y copetineros. 

Si alguien sabe donde conseguir las hueveras blancas, lisas, apreciaré que me pasen el dato.  Los huevos pasados por agua eran una tradición para el desayuno en la casa de  una de mis abuelas.  Las que heredé de mis tías abuelas son muy bonitas, estampadas y coloridas pero no siempre combinan con el resto.  Las blancas son, como la camisa blanca, el comodín ideal para toda ocasión.

¿Ya sabés que hay en la imagen de la presentación?

Tus días de rodar se han acabado, pero con tus rayos me has encandilado.  La llanta de una bicicleta puede ser convertida en un aro para colgar las ollas y sartenes.  Pensar que, cuando éramos chicos, y nos íbamos de vacaciones, con una de esas, sosteníamos la cortina para la ducha de camping.  Se me ocurre que si se sostiene por un solo punto (por el eje, como en este ejemplo) deberá ser bien firme para que no se incline si el peso no está correctamente repartido.  Yo la sostendría con tres o cuatro cables de acero bien finitos.

 

Soportes para toallas de papel, o rollos de cocina, en un nuevo papel: sostén de cortantes para masitas, rollos de piolín, cintas para envolver, cinta de enmascarar, etc.
 

 
Macetas para ordenar los cubiertos.  Una buena idea para transportarlos cuando ponemos la mesa afuera.   Un balde para las verduras. 

    

Las invito con una taza de té.  ¿Quién no tiene tacitas sueltas heredadas?  ¿O las que sobrevivieron del primer juego de vajilla que compramos?  ¿Cuántas de nosotras se aferran a esos tesoros aún sabiendo que, casi seguro, nunca más las usaremos cuando vienen visitas porque son "un paisano de cada pueblo"?

Una nueva oportunidad para ellas ... y algún plato haciendo juego.  Una lámpara candelabro y un pie para torta.

 
¿Qué viste en la imagen de la presentación del post hoy? ¿Son violetas o tres perfiles escondidos? 

Son los perfiles de Napoleón, su esposa Josefina y su hijo.

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