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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Navidad hogareña


Mi Navidad tiene que tener rojos, verdes, blanco, brillo y, en la medida de lo posible, alguna reminiscencia de nieve, invierno y frío.

Me encantaría pasar la Navidad en el hemisferio Norte, acompañada por mis afectos, frente a un hogar encendido, rodeada de nieve, y disfrutando de familias cantando villancicos por las calles, y deleitándome con todos esos manjares (pavo, relleno, pasteles, jamones asados, frutos secos, etc.) que, aquí, en verano, son el equivalente a un suicidio alimenticio.  Bueno, quién te dice, con todos los cambios asomando en puerta, ¡quizás en el 2013! (shh!, por ahora, es sólo un rumor ... ¿Londres?).

Los adornos se van reciclando y reutilizando en distintos lugares de la casa a medida que pasan los años.

Algunos los hizo mi mamá para la primera navidad que pasé en mi primer, propio, departamento,  usando objetos que tenía a mano, cascabeles, campanitas, estrellas federales, semillas de jacarandá, piñas y moños escoceses.

Esos moños escoceses han sido el hilo conductor de los adornos que, luego, a lo largo de los años, fui incorporando.  

Reaparecerán en escena acompañando las siluetas de madera que traje de recuerdo de mi estadía en Breckenridge (arte, nieve y más nieve),  y mi visita a Nueva Inglaterra.

Las flores rojas y blancas, acompañadas por las cintas, también se repiten en la rosca que adorna la puerta de ingreso, y que también es obra de las hábiles manos de mi mamá.

Esas flores alegran y dan vida a cualquier rincón de la casa (y en cualquier época del año. Siempre hay un ramillete frente al espejo del baño).


No pueden faltar las luces en el árbol.  Allí suelo intercalar un hilo de luces blancas con un hilo de luces de colores.  


No es Navidad sin una selección de villancicos sonando en el fondo. 

En el escritorio, me encanta colgar una cascada de luces blancas que, cuando todo en derredor está a oscuras, recrean ese tan mentado "winter wonderland" (tierra de ensueño invernal) del que hablan los villancicos de navidad y me llevan de regreso a los paisajes navideños en Breckenridge.  Les debo las fotos, cuando están encendidas es muy difícil sacar fotos con buena definición.

El año pasado confeccioné los copos de nieve.  

Con la ayuda de mis sobrinos, hicimos las gotas y las bolitas  reciclando tarjetas de navidad y algunos cartulinas coloridas (que supieron ser portada de algún calendario).


     

Te invito a visitar la página NAVIDAD donde encontrarás más ideas, recetas e inspiración.


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